Sisto y su magia asaltan el Ciutat de Valencia

El danés, con gol y asistencia, tumbó el férreo planteamiento de Paco López, que vio finiquitada su racha victoriosa como local. El impulso final de los granotas, insuficiente

Pione Sisto controla la pelota / LaLiga

El Levante no es un equipo construido para remar a contracorriente. Desde la llegada de López, los granotas se habían instalado en una tónica positiva, sobre todo en casa, basada en una propuesta enormemente pragmática y resolutiva, sin embargo, el Celta de Mohamed, que llegaba con dudas, cambió el guion con un gol tempranero de Pione Sisto.

Yendo por detrás en el marcador, los locales tuvieron problemas llevando la iniciativa del partido. El doble pivote formado por Doukouré y Campaña, correctos táctica y defensivamente, no puede generar todo el fútbol que sí aportan Bardhi, Morales y Jason. La intermitente conexión entre ambas partes fue aprovechada por un Celta mucho más organizado. La pausa de los celestes, orquestada por Lobotka y Beltrán, se impuso al centro del campo levantino hasta que llegó el segundo gol, obra de Maxi Gómez, tras una excelsa jugada entre Sisto y el mediocentro eslovaco.

El nuevo Celta de Mohamed

El sello del mexicano empieza a verse, poco a poco, en el conjunto vigués, que tiene mimbres para hacer buen fútbol. El 3-4-3 (convertido en un 5-4-1 con el equipo replegado) inicial poco tiene que ver con los planteamientos de Unzué. La zaga formada por Araujo, Roncaglia y Cabral no dio opciones a la delantera valenciana, sin embargo, lo que a priori podría parecer una propuesta beneficiosa para las aportaciones ofensivas de Mallo y Junior Alonso, se convirtió en un aumento de las obligaciones en defensa de ambos carrileros. Enfrente, claro, estaba un tal Morales.

En ataque, si bien no vimos la versión asociativa y de dominio estático que se le espera a este nuevo Celta, sí empezó a fluir una pareja, la formada por Beltrán y Lobotka, que se presenta como una de las mejores del campeonato. Cuando tuvieron que dominar y hacer lento el partido, lo hicieron a la perfección imposibilitando transiciones rápidas del Levante. Cuando, por contra, el partido pedía un estilo directo, ambos demostraron que saben llegar arriba con peligro. Además, quedó patente que Mohamed no rehúsa este tipo de fútbol. Maxi Gómez ejerció de hombre boya en varias salidas con balones largos de los gallegos.

Sisto, clave

Destrozar el trabajo de Paco López no es tarea fácil. Hasta el gol vigués, el Levante parecía haber salido mejor, más enchufado y con las ideas claras. La irreverencia de Sisto, capaz de recoger un balón perdido tras un saque de esquina, romper a Morales con un cambio de ritmo y disparar a quemarropa para poner el primero, fue la primera llegada del Celta. A veces, el fútbol lo deciden pequeñas diferencias y Sisto es distinto, decisivo.

No contento con haber roto al Levante con el primero, se inventó una jugada con la ayuda de Lobotka, pegado a la cal, de las que solo hacen los extremos puros como él, para asistir a un Maxi Gómez que no falló ante Oier. La actuación, la soberbia actuación, de Sisto le pone muy por delante de Emre Mor y Boufal, pese a que el marroquí, que entró en sustitución de un desacertado Aspas, hizo grandes minutos.

El empuje granota se quedó en la orilla

La salida del bosnio Prcic en la segunda mitad ofreció otra imagen. El ex del Rennes francés tiene mucho más fútbol en sus botas que Doukouré y su presencia alegró el ataque del Levante, que echó atrás al Celta. Con Morales mucho más abierto y Dwamena arriba, Roger se sintió como pez en el agua y tuvo dos ocasiones claras de gol.

El penalti, que anotó Morales, puso contra las cuerdas a los de Mohamed. Solo Boufal y alguna contra inquietaron a la parroquia local, empero, el ímpetu y el coraje de los valencianos no llegaron a tiempo y los tres puntos, esta vez, vuelan más allá del Ciutat de Valencia.

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