Manu Ginóbili, el talento que alteró el sistema de ‘Pops’

El escolta de los Spurs pone fin a su carrera tras 16 temporadas en la NBA y casi 23 años como profesional que le dejan como el símbolo de toda una generación argentina

Manu Ginóbili | San Antonio Spurs
El mito de 'Manudona' | Foto: nba.com/spurs

El pibe de 41 ha decidido parar. Manu Ginóbili, que parecía incombustible, anunció su retirada después de un verano plagado de incertidumbre sobre su futuro. El escolta argentino no cumplirá su contrato con los San Antonio Spurs, del que restaba una temporada por 2’5 millones de dólares. Sin duda, esta es una de esas noticias que ningún aficionado al baloncesto desea oír.

En todas las generaciones hay jugadores excepcionales, pero de todos ellos pocos como ‘Manudona’. Su generación está casi extinta y junto a Dirk Nowitzki y Vince Carter formaba parte de un selecto club que, tras haber superado los 40, sigue igual de insaciable. El ’20’ aterrizó en la NBA queriendo comerse el mundo y, a lo largo de 16 temporadas, ese hambre se mantuvo intacto hasta el último minuto, el último segundo, la última canasta.

Otros se cansan antes o no se ven con fuerzas para seguir compitiendo a esa edad. Pero él nos ha regalado el privilegio de alargar su carrera más allá de los estándares habituales. Y lo ha hecho siendo parte importante de los Spurs en todo momento. Ha sido el sexto hombre por definición de la franquicia durante casi toda su carrera aunque siempre tuviera potencial para más. Fue una superestrella en su momento, dos veces all-star, pero por encima de todo fue un jugador de equipo. Siempre dispuesto a sacrificarse, con mentalidad ganadora y de una sangre caliente tan indomable que ni el propio Popovich se veía preparado para entrenar.

30 de junio de 1999

La fecha que lo cambió todo para Manu Ginóbili. El Draft de 1999 no fue precisamente uno de los mejores, aunque si había algún talento más que reseñable: Elton Brand, Steve Francis y Baron Davis coparon las tres primeras elecciones y luego salieron nombres como Wally Szczerbiak, Richard Hamilton, Shawn Marion, Ron Artest o Andrei Kirilenko. Todos ellos con buenas carreras pero, tal vez, ninguna mejor que la del astro argentino.

Don Emanuel se presentó al Draft sin grandes expectativas. De hecho, su elección fue la número 57 de las 58 totales y, además, no iba a dar el salto hasta tres años después. Aun así, en Argentina había más de uno atento por si salía el nombre de Emanuel Ginóbili, aunque el propio protagonista no era uno de ellos. Él estaba concentrado con la selección en Macapá, Brasil, preparando el Sudamericano de Bahía Blanca, Argentina, cuando le despertaron en mitad de la noche para comunicarle que había sido drafteado por los San Antonio Spurs.

With the 57th selection in the 1999 NBA Draft, the San Antonio Spurs select Emanuel Ginóbili, from Argentina“. Estas fueron las palabras que no había escuchado ‘Manudona’. Cuando se lo comunicaron no terminó de creérselo, pero era verdad, era real, había sido drafteado por una franquicia NBA. Tanto, que el propio Gregg Popovich había llamado a su casa para comunicarse con él, pero al estar con la selección, el mítico entrenador charló con el padre del jugador, que apenas sabía inglés según contó el propio Ginóbili en una curiosa anécdota.

“No creo que pueda entrenarle”

Esta fue la confesión de Gregg Popovich a su entonces asistente Mike Budenholzer. Manu Ginóbili no era un rookie cualquiera, pues había llegado con 25 años y sobrado de experiencia tras un exitoso paso por Europa (ganador de la Euroliga y MVP de la misma). ‘Pops’ vislumbraba el potencial de su nuevo jugador y se lo reconocía a Tim Duncan, diciendo que en Estados Unidos no tenían ni idea de lo bueno que era. Lógico que pasara desapercibido al ser extranjero y un pick bajo del Draft.

Popovich intentaba corregirle los supuestos malos tiros o malas decisiones. El mejor entrenador de las últimas dos décadas siempre ha sabido moldear sus plantillas y sus jugadores a su estilo, pero Ginóbili fue uno de los pocos que pudo con la testadurez de Gregg. El head coach de los Spurs no tuvo más remedio que aceptarlo y ceder ante el argentino. Comprendió que su manera de jugar ofrecía más cosas positivas que negativas al equipo.

Esto no quita que ‘Pops’ se siguiera tirando de los pelos alguna que otra vez, según relató Duncan. Pero al talento hay que darle cierta libertad, y en San Antonio sabían lo que tenían en ‘Manudona’. Nada más llegar ya creía que lo sabía todo, tenía mucha determinación, quería ganar desde el minuto uno y, según RC Buford, GM de los Spurs, es quizás el competidor más grande que ha tenido la franquicia en toda su historia.

El adiós que nadie quería

No es ningún secreto que Manu Ginóbili es un jugador respetado y querido. Ha tenido en vilo a todo el mundo del baloncesto durante este verano. Debido a su edad, la sombra de la retirada ha sobrevolado su entorno desde hace varias temporadas. Tanto, que tras caer eliminado en los playoffs de 2017, al contestar una pregunta en español, un periodista estadounidense, confuso por su respuesta, le preguntó si acababa de anunciar su retirada. Por suerte, pudo respirar aliviado cuando Ginóbili se lo negó, provocando las risas del propio Manu y de toda la sala de prensa.

Y es que es un jugador especial, probablemente el mejor sudamericano de la historia. Cuatro anillos NBA, dos veces all-star, sexto hombre del año (2008) y protagonista de una era que empezó con la elección de Tim Duncan en 1997 y a la que posteriormente se unieron Tony Parker y Manu Ginóbili. Un Big-Three dominante del que nació una hermosa amistad. Una era que, tras el adiós de ‘Manudona’ y la firma de Parker por los Hornets, toca a su fin dejando a Popovich como el único superviviente.

Pero que su huella en la NBA no haga olvidar su imprenta con Argentina. El mejor argentino de todos los tiempos, no hay discusión. Justo en la misma fecha de su retirada, 27 de agosto, pero 14 años atrás, comandó a su selección para tumbar a Estados Unidos en las semifinales de Atenas 2004. Él fue el líder de un equipo lleno de referentes que se colgaron el oro en Grecia tras derrotar a Italia en la posterior final. Un ídolo cuyo adiós ha paralizado el corazón de muchos. Una despedida difícil de aceptar pero que, al echar la vista atrás, se visualiza una aventura llena de momentos para celebrar. Un legado imborrable.

Gracias, Manu

Es imposible resumir en estas palabras, en este artículo, todo lo que ha sido Manu Ginóbili para el baloncesto. Un mito al que compañeros, rivales, entrenadores y aficionados admiran. Inspirador para todos, un ejemplo de profesionalidad. Manu, tú adiós duele, pero ahora empieza tu leyenda. Porque es imposible olvidar a un jugador así, porque se dice que las leyendas perduran en el tiempo, y por eso ya eres eterno. Gracias por regalarnos tu euro-step, gracias por ser Manu Ginóbili.

Siguiente parada, el Hall of Fame y… ¿Al banquillo junto a ‘Pops’?

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here