Modric dejó su huella en Rusia

El croata se convierte en el mejor jugador del Mundial, tras haber hecho una Copa del Mundo excepcional

Modric se lleva un galardón más que merecido gracias a su entrega y pasión / FIFA

Después de tantos debates sobre quién debía ser el mejor jugador de la copa mundial, Luka Modric se coronó como balón de oro del torneo de selecciones más grande del mundo. No causa sorpresa la decisión, no causa sorpresa ver que el líder de los croatas en el campo de juego se haya llevado esta distinción.

Es que Modric es un obrero del medio campo, levantando al equipo tanto ofensiva y defensivamente. Se ha consagrado como un jugador top desde su etapa en el Real Madrid en donde lo ha ganado absolutamente todo.

El cerebro del equipo desde la zona medular

Es que las capacidades de Modric son ilimitadas, puede atacar y defender sin problema alguno. Aquello ha servido de mucho para los croatas en la presente copa del mundo. Gracias a su capacidad de dar pases en el punto exacto, Modric lograba dar buenos pases a sus delanteros. Aquella gran comunicación futbolística del mediocampista con sus delanteros dio resultado en cada partido que ganó Croacia.

Sin embargo no estuvo solo, tuvo buenos socios a su alrededor. Pero se destaca su facilidad para entrar en sociedad con sus compañeros. Y sobre todo la solidaridad con los mismos en cada área del terreno de juego. Prestando ayuda tanto en el ataque como en la defensa, colaborando en la transición de jugadas de peligro.

El omnipresente 

Fácil de buscar y fácil de encontrar, tanto si el equipo quiere ir al frente o si quisiera retroceder. A pesar de su flexibilidad en el terreno de juego, encontrar a Modric no es nada difícil. El centrocampista siempre es fácil de encontrar para generar un estilo de juego.

El equilibrio que aporta Modric siempre ha sido fundamental para una excelente distribución en el ataque de sus equipos. Y no solo en el ataque, la defensa que instaura Modric junto a cualquier colaborador que esté a su lado es plena.

Los números de un líder indiscutible

‘Lukita’, como se lo conoce, ha disputado ya tres mundiales con la elástica de Croacia. Todo empezó con Alemania 2006 en aquel Mundial disputó solamente dos partidos y no marcó ni un solo gol. Sin embargo en los partidos que disputó para la selección de Croacia en dicha competición firmó buenas actuaciones que lo harían indiscutible.

Luego llegó Brasil 2014, en donde su selección no pasó de la fase de grupos. Sin embargo Modric hizo énfasis en su distribución desde el medio campo. En donde Croacia generaba la mayor cantidad de ocasiones.

Rusia 2018 ha sido el Mundial de su consagración con el combinado nacional. No solamente es hablar de sus dos goles con la selección en la competición. Ni de hablar de su promedio de 0.29 goles por partido. Se habla de la madurez con la que Modric afrontó el campeonato. Con el partido de la final, Modric completa ya 605 partidos con la camiseta de Croacia.

Su gran afinidiad y liderazgo

Modric no tiene problema en adaptarse al modo de juego de sus entrenadores. Como lo ha demostrado en los distintos cambios de mando de sus entrenadores. En los cuales Modric siempre ha sido un pilar fundamental para cada proceso.

Y la capacidad de adaptación la une con su afinidad a sus compañeros. La forma que tiene de entenderse con ellos ya sea para dar un pase o para recibirlo. Inclusive ayuda a generar el factor sorpresa que pueden explotar sus compañeros por las bandas y su gran remate invita a dar rebotes que pueden ser aprovechados por sus delanteros.

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