El final de un ciclo eterno

En San Antonio se respiran aires de cambio. Primero fue la retirada de Duncan, después la lesión de Kawhi y ahora la salida de Tony Parker. La dinastía que enamoró al mundo del baloncesto está muy cerca de terminar

El 'Big Three' ha protagonizado los mejores años de la franquicia / Imagen: NBA.com

La NBA es una liga de ciclos. Las propias normas internas de la competición garantizan esta inercia y previenen situaciones de monopolio. De hecho, en la historia de la liga solo ha habido unas pocas franquicias capaces de desafiar esta igualdad. Los Boston Celtics de Bill Russell dominaron en los 60; los Chicago Bulls de Michael Jordan hicieron lo propio en los 90, y seguramente lo habrían hecho con más intensidad de no ser por la retirada temporal de su estrella. Los Lakers de Shaq y Kobe amenazaron con una nueva tiranía entrando en el nuevo siglo.

Tenemos en mente un buen puñado de equipos históricos, pero solo cuatro de ellos (los tres nombrados más los Minneapolis Lakers entre 1952 y 1954) han logrado conseguir un three-peat, es decir, tres anillos seguidos. Y los Celtics de Russell siguen siendo los únicos con cuatro o más campeonatos consecutivos. Tocar el cielo en la NBA cuesta. Mantener un reinado en esta constelación plagada de estrellas es un reservado privilegio.

Los San Antonio Spurs, sin embargo, han logrado implantar su ley durante 20 años. Naturalmente, no han conseguido el título en todas las temporadas durante este periodo de tiempo, pero sí han presentado candidatura a hacerlo en todas ellas. En 1997 comenzó un viaje de dos décadas que encumbró a la franquicia lo más alto. Aquel año aterrizó en San Antonio Tim Duncan, asemejando su llegada a un regalo divino. Cuando dos años después el mejor ala-pívot de todos los tiempos consiguió su primer anillo, nadie sabía aún lo que estaba por venir. Se podía vislumbrar algún signo de grandeza, pero no imaginar que los Spurs se iban a convertir en el equipo más modélico y respetado de toda la NBA. Y, por si fuera poco, que iban a lograr mantener ese estatus.

El comienzo de una leyenda

La incorporación de Tim Duncan marcó un antes y un después en la historia de la franquicia. Los Spurs acababan de salir de una época parcialmente exitosa, superando las 50 victorias en varias temporadas consecutivas, aunque siempre eliminados en los PlayOffs. El sostén del equipo era por aquel entonces David Robinson, pero cuando éste se lesionó en la temporada 1996 las alarmas se dispararon. Hacía falta savia nueva. Un año para olvidar, en el que tan solo registraron 20 victorias, acabó propiciando la mejor situación posible. Pudieron seleccionar a Duncan en el Draft, poniendo fin a la era Robinson y estableciendo primero la época de las ‘Torres Gemelas’, con Duncan siendo flanqueado por Robinson (1997-2003 y dos anillos). Tras la retirada de éste último, Tim se convirtió, aún más, en la estrella indiscutible del equipo.

Tim Duncan fue el primero en abandonar el barco tejano / Imagen: NBA.com

Mientras tanto, Gregg Popovich, entrenador y mesías de la franquicia, se encargó de ir construyendo los cimientos de una dinastía imperecedera. San Antonio se hizo con Tony Parker en 2001 y con Manu Ginobili en 2002. Este es el verdadero punto de partida de una maravillosa historia. Tres jugadores de nacionalidades distintas, tres amigos, tres compañeros de batalla hasta la extenuación, que instauraron la etapa del ‘Big Three’. La que encumbró a los Spurs a lo más alto del universo NBA.

Tras los títulos de 1999 y 2003 llegaron los de 2005, 2007 y más tarde 2014, dejando este último un claro paso hacia el relevo generacional con la irrupción de Kawhi Leonard. El comienzo del fin se situó con la retirada de Tim Duncan dos temporadas después. Como es habitual, los Spurs siguieron siendo competitivos pese al adiós de su máxima figura histórica. Pero el inevitable declive asomaría muy pronto.

Dinastía acabada

Tenemos que situar el punto de inflexión en la lesión de Kawhi Leonard en el primer partido de las Finales del Oeste de 2017. El incombustible alero se había hecho plenamente con los mandos del equipo, inmerso en un proceso de mejoría que no se había detenido desde su explosión en 2014. San Antonio tenía opciones reales de vencer a Golden State Warriors -en ese primer partido se estaban imponiendo con una inesperada autoridad-, pero la archiconocida maniobra de Zaza Pachulia lesionó a Kawhi y cortó de raíz las esperanzas tejanas aquella temporada.

Como bien sabemos, Leonard no se ha vuelto a recuperar. Esta última temporada solo ha disputado nueve partidos y la gestión de su situación ha estado rodeada por un halo de misterio impropio de una franquicia como los Spurs. La ruptura entre organización y jugador se agrandó con el tiempo y llegó al límite al conocerse el deseo de Kawhi de abandonar San Antonio. Esperar al regreso de su estrella había sido duro para los Spurs, pero ahora el horizonte sin su presencia se antoja muy complicado. Pese a que no se sabe qué equipo se hará con el alero, que su futuro está lejos de El Álamo parece un hecho.

Kawhi Leonard está cerca de abandonar la disciplina de los Spurs / Imagen: NBA.com

Esta situación de incertidumbre se ha acentuado desde hace unos días. Tony Parker, uno de los dos miembros que aún quedaba del ‘Big Three’, jugará en Charlotte. Manu Ginobili, que aún no ha asegurado que vaya a jugar este año, es el único que queda del trío. La sensación que deja la marcha del francés es, indudablemente, la certeza de que el ciclo se acaba.

Mirando hacia el futuro

Es duro afrontarlo. Cuesta aceptar que en apenas tres años la situación de los Spurs se haya trastocado de esta manera. El adiós de Duncan era inevitable, el de Parker se podía aceptar, pero la lesión de Kawhi lo ha complicado todo. Él era el llamado a confirmar un relevo generacional que ya estaba ejerciendo. Las esperanzas del equipo pasaban por construir en torno a él y rodearle de los mejores jugadores disponibles. Ahora que su futuro se distancia de la franquicia, no sabemos por qué optará San Antonio.

Reorganizarse en torno a LaMarcus Aldridge, el mejor jugador de la franquicia, parece inviable a estas alturas. De Pau Gasol solo podemos esperar que ofrezca un nivel aceptable en los últimos años de su carrera. Kyle Anderson, uno de los jugadores jóvenes más prometedores de la plantilla, ha hecho las maletas con dirección Memphis. La realidad, aunque cueste aceptarla, es que actualmente no hay nadie en el equipo capaz tomar las riendas en el futuro.

Ahora que conocemos todos los entresijos de la relación entre Kawhi Leonard y San Antonio, sabemos que su valor de mercado ha caído en picado. Nadie está dispuesto a ofrecer por un jugador rodeado de incógnitas lo mismo que en su estado normal -sano-. Y su reticencia a permanecer en el equipo rebaja aún más su precio de cara al público. En un posible traspaso por él no está claro qué jugadores podrían llegar a la franquicia. Es posible que lo que se obtenga a cambio no sea suficiente para igualar a Kawhi ni para asumir bajo sus hombros la reconstrucción de una franquicia histórica.

La salida de Tony Parker es un nuevo aviso de que el ciclo de los Spurs se está acabando / Imagen: NBA.com

¿Y ahora qué?

La incertidumbre se ha instalado en San Antonio. El quinteto titular de los Spurs, dada la plantilla actual, podría ser un Dejounte Murray – Marco Belinelli – Rudy Gay – LaMarcus Aldridge – Pau Gasol. En el banquillo hay algunos jóvenes prometedores como Bertans o Forbes, y un clásico como Patty Mills. Ahora mismo la nómina de nombres es corta y bastante limitada, pero hay que esperar. Todo depende de qué se obtenga a cambio de Kawhi Leonard si finalmente abandona el equipo.

A cambio del alero se pueden obtener, a priori, dos tipos de paquetes. El primero es otro jugador de primer nivel: estrella por estrella. El segundo son uno o dos jóvenes prometedores acompañados de algún pick. Fijando la vista en Los Ángeles Lakers, uno de los equipos que parecen más cercanos a Leonard, nos encontramos con jugadores como Ball, Ingram o Kuzma. Contando con el historial de los Spurs desarrollando a los jóvenes con potencial, la segunda opción parece la más lógica. El desarrollo de Duncan llevó a la excelencia de los Spurs. El crecimiento de Leonard, hasta su abrupto cese, iba encaminado a mantener ese nivel. Ahora puede ser otro el que surja como pupilo de Gregg Popovich para relanzar a San Antonio.

Hasta que se aclare la situación con Kawhi y se repunte la plantilla, solo nos queda esperar y recordar. Esperar a que la franquicia recupere el rumbo perdido entre agotamiento y veteranía. Recordar las dos décadas de gloria permanente que han logrado manejar a su antojo. Todo amante del baloncesto rememorará con una sonrisa aquellos Spurs con Parker, Duncan y Ginobili sobre la pista. Ese ciclo, el que parecía destinado a engañarnos y no terminar nunca, ya es historia. Por el bien de todos, esperemos que uno nuevo esté cerca de comenzar.

 

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