El dopaje tecnológico, una polémica sin fin

El éxito deportivo depende, cada vez más, del objeto y no del atleta

Deportistas de Nike | Runners

El éxito ciega. El éxito, si no lo controlas, nubla todo tu pasado hasta olvidar cuanto sacrificio hiciste para llegar a lo más alto. Un arma de doble filo en las manos de un niño que se cree inmortal. Un chico comienza a practicar un deporte, pasan las semanas y su entrenador descubre que tiene talento para dicha actividad. El joven ve con buenos ojos la idea de sacrificar toda su juventud para batir todos los récords, ser el mejor del mundo en su categoría y llevar el nombre de su país por todo el mundo. Pero, ¿qué somos capaces de hacer para no bajar de esa nube perfecta de éxito?

El chico comienza su andadura deportiva y deslumbra a todos en su primer año. Temporada tras temporada, mundial tras mundial y las medallas no cesan. Los años pasan rápido y la ciencia avanza en todos los niveles, en el deportivo también. Ahí es donde el éxito nubla todo tu pasado hasta olvidar cuanto hiciste para llegar a lo más alto. Ahí es donde aparece el doping tecnológico.

Tiempo atrás el doping era físico – hormonas, transfusiones o esteroides-  ya que mejoraban el rendimiento físico de los deportistas. Las épocas cambian y de pronto aparece el dopaje tecnológico. Otro tipo de dopaje que se centra en el objeto y no en el sujeto. Un doping que ha revolucionado el mundo del deporte y que abre un debate sin fin.

El ciclismo y el dopaje, una relación inadecuada pero permanente

En el ciclismo saltó la noticia durante una contrarreloj del Tour de Francia. El equipo de Sky, con Chris Froome a la cabeza, incorporó a sus mangas un material llamado vortex. Este tejido alimentó el debate sobre el dopaje tecnológico aunque la sangre no llegó al río. El vortex puede mejorar entre un cinco y un siete por ciento el coeficiente de penetración de aire en los maillots de los ciclistas y por lo tanto ganarle una veintena de segundos al cronómetro. Una barbaridad cuando una etapa se puede decidir por milésimas.

Se trata de unas bandas formadas por unas pequeñas bolas. En un principio, su uso habitual era para mejorar la aerodinámica de los automóviles y los aviones aunque el ciclismo también se ha montado en el carro del vortex. La UCI (Unión Ciclista Internacional) está estudiando este material ya que algunos equipos han reclamado que el equipo Sky incumplió las normas utilizando este material para mejorar sus resultados. Una vez más, el ciclismo se mancha por las trampas y por los posibles amaños de unos deportistas que buscan el éxito sea como sea.

¿Es posible bajar de dos horas en un maratón de atletismo?

La polémica en el atletismo la generó Nike y sus nuevas zapatillas capaces de bajar de dos horas en el maratón. Un hecho que revolucionó el mundo de los 42 kilómetros y que hizo temblar al cronómetro. Actualmente, el récord está en 2 horas, 2 minutos y 57 segundos; y la idea es reducir la marca a 1 hora, 59 segundos y 59 segundos. Una cifra exorbitante para la mayoría de los mortales aunque capaz para algunos elegidos con la ayuda de estas zapatillas.

Los modelos que presentó Nike para bajar de dos horas en una maratón | Runners

Nike parte de la ventaja de que con estas  zapatillas, los deportistas pueden reducir hasta un 4% el gasto energético. La placa de fibra de carbono en la suela, su forma aerodinámica y su inclinación hacia adelanta permite ‘volar’ a estos atletas que poseen unas cualidades inigualables. Quien ya se ha puesto estas zapatillas cuentan que les da la sensación de que siempre van corriendo cuesta abajo. Sin duda, un invento único. Un producto que ha sido motivo para crispar al resto de los equipos y competidores.

La IAAF (Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo) aún no ha dado un veredicto al respecto aunque ha confirmado que están estudiando el caso. Este organismo debe aprobar todos los materiales que se utilizan en cada carrera aunque aún no se han pronunciado sobre estas Nike. Si dan el visto bueno, el debate seguirá vivo sobre si este producto traspasa la línea del dopaje tecnológico o no.

En la natación, Speedo sorprendió al resto de equipos con unos bañadores únicos

¿Un bañador puede marcar la diferencia en una piscina? La respuesta es sí. Y la controversia vuelve a la palestra. Speedo, la famosa marca australiana, presentó en 2008 unos bañadores de poliuretano creados con la colaboración de la NASA que arrasaron en los mundiales de natación. Se trata del LZR Racer, un bañador capaz de hacer invencible al mismísimo Michael Phelps o capaces de hacer récords inalcanzables con bañadores diseñados con materiales textiles.

Amanda Beard, Michael Phelps y Natalie Coughlin fueron los tres elegidos para llevar esta obra maestra de la tecnología. El objetivo de estos bañadores era comprimir el cuerpo para hacerlo más hidrodinámico, de este modo se reducía la vibración del cuerpo y la masa muscular quedaba reducida.

Presentación del bañador que batiría todos los récords | Speedo

La diversión no duró más de dos años. En 2010, la FINA (Federación Internacional de Natación) estudió estos bañadores y los prohibió. Un hecho que dio la razón a los que pensaban que los deportistas que estaban utilizando el famoso bañador partían con ventaja respecto al resto de competidores.

¿Cómo controlar la estimulación cerebral a través de unos auriculares?

Lo último en dopaje tecnológico es Halo Sport. Se trata de unos auriculares que proporcionan unas descargas eléctricas al deportista en el cerebro para estimular la corteza cerebral. Estas pequeñas descargas ofrecen una resistencia mayor y un incremento de la atención en el atleta. Halo Sport son unos auriculares con unas púas de silicona que son el hilo conductor de estas curiosas descargas que no sobrepasan los dos miliamperios. Además no pueden excederse en más de veinte minutos mientras que el atleta está realizando su entrenamiento.

Auriculares Halo Sport para deportistas | Halo Neuroscience

Hasta el momento son pocos los deportes que lo han implantado entre sus deportistas pero la voz se está corriendo a un ritmo vertiginoso y no tardará en expandirse entre toda una villa olímpica. El fútbol o el esquí entre otros ya han probado estos auriculares y los resultados han sido positivos. El debate vuelve a ser el mismo con la particularidad de que la Agencia Mundial Antidopaje no puede controlar su uso ya que no hay métodos para descubrir quien los usa y quien no.

El debate está en el aire para todo el que quiera sumarse a dar su opinión. La realidad es que aquel chico que soñaba con un oro olímpico, ahora piensa en el dopaje tecnológico para no bajar de esa nube en la que lleva muchos años llamada éxito deportivo a nivel mundial.

 

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