Los Celtics ponen la directa: 2-0 sobre Cavaliers

Los Celtics dieron un paso de gigante para ganar la final de la conferencia Este después de ganar a los Cavaliers (107-94) el segundo partido de la serie. De nada le sirvió a Cleveland el descomunal partido de LeBron (42+10+12)

LeBron firmó otro triple doble que no sirvió para la victoria. Foto de la web de Boston

El equipo sobre la estrella, el grupo sobre una individualidad, tremenda eso sí. Los Celtics volvieron a imponer su ley en el Garden para llevarse un triunfo muy trabajado en un partido áspero, duro y en el que el Rey LeBron mostró (otra vez) su enorme capacidad para este juego firmando un triple-doble con más de cuarenta puntos anotados. A él se agarrarán los Cavaliers para intentar levantar un 2-0 que tiene más connotaciones que la mera distancia numérica.

James que firmó un sensacional partido estuvo acompañado en la anotación por Love (22+15) pero el problema para su equipo es que, salvo Korver (11 puntos) nadie más encontró el aro rival. Todos los demás apenas aportaron 19 puntos, marca realmente pobre para el nivel de Smith, Thompson o Hill. En cambio en los Celtics, todo su quinteto titular estuvo en dobles dígitos de anotación destacando Brown con 23 puntos y Horford, otra vez de diez, con 15+10 y una incidencia en el juego que no explican los números.

Equipo versus LeBron. Así lo va a tener complicado Lue para levantar la eliminatoria.

Dominio Cavs

Y eso que el partido comenzó con los visitantes mandando. De la mano de LeBron (25 puntos al descanso, 21 en el primer cuarto) los Cavs llevaron la delantera en el marcador durante la primera mitad. Su defensa, mucho más intensa y su acierto desde el arco (7 triples, el primer partido 0) le permitían gozar de ventaja en el marcador. No tanto como para amenazar con romper el partido ya que la máxima renta no sobrepasó los diez puntos.

Aún así el boceto de primera mitad mostraba una solidez de los visitantes que eclipsaba el juego de los Celtics incapaces, primero de superar la defensa de los Cavs y luego con muchos problemas para cerrar su perímetro defensivo. Hill se mostraba como un base capaz de dirigir sin pérdidas, LeBron era LeBron, el rebote estaba equilibrado gracias a la labor de Thompson que cerraba bien su aro y el rival no encontraba con claridad vías para anotar.

Pese a todo ya se vislumbraba el problema de los Cavs, la LeBron dependencia. Porque en los Celtics, aún jugando por debajo de su nivel, el asunto siempre parece un problema del colectivo. Todo el mundo se implica para defender, para saltar a las ayudas, para cerrar el rebote, para bloquear y moverse en ataque, para mover la pelota sin egoísmos esperando la mejor opción para el tiro. Sólo que durante la primera parte los Cavs cerraron mejor su aro y vivieron de un genio imparable. Al intermedio 48-55.

Rozier rompe el partido

El idílico panorama de Cleveland saltó hecho pedazos en el tercer cuarto. Los Celtics se rearmaron en el descanso, seguramente porque Stevens (un genio en el banco) entendió los problemas de su equipo y puso remedio. Incrementar el ritmo del partido; presión sobre LeBron en la defensa aceptando el cambio pero sobre todo cerrando su perímetro ya que en la pintura los Cavs no mostraban mucho poder anotador. En ataque buscar el uno contra uno, forzar en la penetración y volver al descaro a la hora de lanzar. Nadie se arrugó.

Y menos que nadie Rozier. Catorce puntos del base local en el tercer período permitieron a los Celtics remontar primero y tomar la delantera en el marcador. La defensa de Boston pudo parar (un poco) a James y el resto del equipo, salvo Korver, no encontraba siquiera opciones de lanzamiento. El Garden era entonces un río de lava que amenazaba con llevarse por delante a los Cavs. Al final del tercer cuarto el marcador se había dado la vuelta (84-77) tras un parcial elocuente de 36-22, TREINTA Y SEIS PUNTOS en doce minutos.

Celtics sentencia

Los locales estaban ya desatados. Desde el oficio de Horford a ambos lados de la cancha, llevaron el duelo a una especie de guerra de guerrillas, a un partido, por momentos sórdido. Feo. Pero rentable para ellos. Casi no se jugó en el último episodio pero le convenía a los Celtics. Anotar se convirtió en una misión imposible para los Cavs, los Celtics habían metido una marcha más al partido.

Como un martillo pilón la defensa de los locales y el empuje del Garden (una caldera) empujaban a unos jugadores que parecían jugar muy por encima de sus capacidades. Todo mutó, el rebote volvió a manos de los verdes (ayer de blanco) su aro se empequeñeció y aunque delante no tuvieran la soltura del cuarto anterior administraban bien sus posesiones. El partido era otro. Sin cuartel. Con una intensidad inimaginable los Celtics fueron abriendo brecha en el marcador.

Sacaron de ruega a puro h…. de rueda los Cavs, ganaron por puro empuje más que por juego y pese a que LeBron se negó a entregar la cuchara y llevó a los suyos hasta el minuto 44 ahí se quebró la resistencia visitante (95-89). Los Celtics sacaron fuerzas, a saber de dónde y cerraron un partido que les pone a tiro ganar el título de conferencia. Inimaginable para un grupo que tiene a sus dos estrellas fuera de juego.

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