Tribuna Alta: Final de finales

    El sábado es el día. La gran final de finales, la final de la Champions League enfrenta de nuevo, dos años después, a los dos máximos exponentes del fútbol madrileño en un duelo que, si algo promete, es gran intensidad. Por un lado llega un férreo Atlético de Madrid, temible en la presente edición, valorando los rivales a los que ha noqueado en su camino hasta San Siro: FC Barcelona, vigente campeón ya destronado, y Bayern Múnich. Ambos fueron desarbolados en el Calderón, aunque en el Camp Nou y en el Allianz el sufrimiento colchonero fuera extremo, sobre todo en Alemania.

    El fútbol, que acostumbra a ser caprichoso, ha querido que todos los equipos que han eliminado a Guardiola acabaran levantando la orejona. Fantástico precedente para la marea rojiblanca. Asimismo, este deporte, quiso que el Real Madrid se proclamase campeón en ediciones en las que, a lo largo de la temporada, su actuación fue discreta. El guión se cumple de nuevo y, tras eliminar a rivales de teórica entidad menor, vuelve a estar en el escenario donde se dirime la propiedad del título más importante del mundo a nivel de clubes. Atlético y Real tienen razones para creer… todo puede pasar, pero solo puede quedar uno.

    Si el Dios del fútbol fuera justo, entendiendo por justicia la acumulación de méritos en los últimos años, entregaría la orejona al Atlético de Madrid. Es innegable que el progreso del club del Manzanares, de la mano de Simeone, es exponencial. Probablemente estemos ante el mejor momento de la historia de la entidad rojiblanca. Desde que llegara el argentino al banquillo, ha levantado una Europa League, una Supercopa de Europa y una Liga, a lo que hay que sumar dos finales, con la de sábado, de la UEFA Champions League, de las tres en la historia colchonera. Sin embargo, el fútbol no entiende de justicia, ni de precedentes favorables y a uno de los dos les traicionarán.

    El Real Madrid ha cuajado una temporada discreta y hasta esperpéntica en algunas fases. Estas, eso sí, bajo la batuta de Rafa Benítez. Su destitución y el ascenso de Zinedine Zidane al primer equipo cambió drásticamente la dinámica merengue. Aunque no le valiera para levantar la Liga, debido al ruinoso paso de su antecesor por el banquillo. Benítez no logró comprender la idiosincrasia de un vestuario plagado de estrellas. Zinedine, en cambio, ha calado hondo, lo que le ayudó a ganar los últimos doce partidos consecutivos en Liga. Algo histórico que nadie antes logró. Además, casi sin alzar la voz, fue pasando rondas en la Champions League hasta plantarse en Milán, en el mejor momento de la temporada del conjunto blanco.

    Solo uno de los dos contendientes se alzará con el título. Los entendidos dan como favorito al Atlético de Madrid, en base a su trayectoria los últimos años. No les falta razón. En cambio, las casas de apuestas, que no suelen equivocarse demasiado, dan como favorito al Real Madrid. El corazón de cada aficionado apostará por su campeón, por su equipo, por su leyenda, por su fútbol. Los colchoneros parten con ventaja por ganas, por ilusión y por ser ‘el partido de sus vidas’. Servidor apostaría por estos últimos, aun respirando madridismo. Les toca levantar su Champions League.

    Sin embargo, al mismo tiempo, también se ha de puntualizar que si el Real Madrid, con la calidad que aglutinan sus efectivos, pone la misma intensidad, garra, ganas y hambre de victoria que pondrá el Atlético, la lógica dictaminaría que se impusiera el talento y, la escuadra que atesora más en sus piernas, es la de Chamartín. Poco queda para que ruede el balón en San Siro y comience a resolverse la cuestión de hasta qué punto estamos ante un “déjà vu”.

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