Un adiós pactado en busca de la supervivencia del Athletic

Berizzo nunca se ha adaptado al conjunto vasco, no ha sabido plasmar su idea a unos jugadores limitados para llevarla a cabo. Abandona Bilbao pese a contar con el apoyo y respaldo unánime de su plantilla

Berizzo y sus asistentes en el Villamarín. / La Liga

Madrugada del 4 de diciembre. La expedición del Athletic Club pernocta en un hotel en Valencia. Lo hace tras ser goleado por el Levante y cerrar la jornada catorce a tres puntos de la salvación. El presidente y el director General de la entidad lideran la expedición. Berizzo afirma tras el encuentro que si su dimisión ayuda a mejorar la situación, él se echará a un lado. Urrutia se reúne con él. La situación es crítica y ambos pactan la rescisión.

Poco antes de las 12 de la mañana se oficializa. Eduardo Berizzo abandona Lezama tras despedirse de sus ex jugadores. El equipo solo entrena diez minutos, rápidamente también abandona las instalaciones con rostros tristes. El Athletic no cambiaba de entrenador a mitad de temporada desde el 2006. Un club diferente que funciona desde la continuidad de sus proyectos. Pero una sola victoria en 14 encuentros, hacen imposible continuar cualquier camino. Berizzo deja Bilbao porque ha sido incapaz de adaptarse a un club tan diferente. 

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Berizzo y su segundo abandonan el martes Lezama. / La Liga

Fichado para devolver la alegría

Josu Urrutia lo firmó en junio para olvidar la mala temporada en juego y resultados de Ziganda. El Athletic no pisó nunca los puestos de descenso, pero en ningún momento había aspirado a luchar por revalidar su condición de equipo europeo. Volver a ser protagonistas, volver a mandar desde el balón, que San Mamés vuelva a vibrar con su Athletic. Era el discurso de Berizzo, era lo que buscaba Urrutia para acabar con un buen sabor de boca en la presidencia de Ibaigane. Para ello, los rojiblancos rastrearon el mercado y contrataron a todo lo que pudieron. Yuri Berchiche, Capa, Dani García y Ganea, más la vuelta de Unai López. Refuerzos importantes, de clase media, para dotar de fondo de armario a Berizzo.

Los amistosos vislumbraron a un Athletic que quería dominar, ser el protagonista del control del partido. Muniain y Unai López eran los encargados de ellos desde el centro del campo. Reforzados por un Dani García que consolidó el mal momento de San José e Iturraspe. Una revolución para volver a ser el equipo que maravilló a Europa en la campaña 2011/2012. Pero, tras el segundo partido, las dudas llevaron a Berizzo a comenzar un casting para la zona media, la más importante.

Berizzo dando indicaciones en el Wanda Metropolitano. / La Liga

Infinidad de cambios en la media

El Athletic se enredaba con el balón, no generaba espacios, no jugaba rápido, y tenía un delantero que daba la sensación que estaba encarcelado en la posición del 9. La lesión de Aduriz en la jornada 1 movió el ataque rojiblanco. Williams pasó a ser el delantero centro, ocupando una posición que no casa con sus condiciones físicas. El Athletic tenía el balón, pero no construía fútbol. Además, defensivamente era un desastre. Muniain y Unai López no daban solidez y Yuri y De Marcos ponían de manifiesto que eran más extremos que laterales. La exigencia impuesta por los propios futbolistas a principios de verano, comenzaba a convertirse en su contra.

Para corregir la endeblez defensiva, Berizzo sentó a Unai. Y lo dejó en muchos encuentros en la grada. Beñat entró por él. Un jugador del estilo Berizzo, para mantener la idea inicial: Dominar. Pero los resultados no llegaron, la clasificación ya comenzaba a poner a cada uno en su sitio, y Berizzo pasó al pragmatismo.

Berizzo, en sus primeros partidos como entrenador del Athletic. / La Liga

Búsqueda de la solidez defensiva

Ante el Valencia, el 27 de octubre, Berizzo construyó un centro del campo defensivo. Mikel Rico, San José y Dani García. Cambiar para obtener puntos. El “Clasificación, amigo” de Joaquín Caparrós. El Athletic obtuvo varios empates con esa fórmula, seguía, pues, sin ganar. Él no había sido contratado para jugar así, no estaba en Bilbao para volver al juego primario de Ziganda. Así que volvió a cambiar. Dejó de contar con Dani García, y apostó por el binomio del último lustro. San José y Beñat en el centro, con Muniain en la mediapunta. Y Aduriz de 9. Cambios y más cambios de un entrenador que nunca se ha adaptado.

El Athletic seguía sin ganar, y el pasado 25 de noviembre finalizó la jornada en puestos de descenso por primera vez tras un pésimo empate ante el Getafe. El partido ante el Levante era una final para todos, pero sobretodo para Berizzo. La forma en la que el Athletic cayó el pasado lunes en el Ciutat de Valencia, no dejó tiempo para más. El tiempo de Berizzo se acabó en Orriols. Hoy se ha abierto un nuevo. Gaizka Garitano ha tenido su primer contacto con la plantilla. Su primer entrenamiento. Urrutia– quizás en su última y más importante decisión- ha optado por un hombre de la casa para salvar al Athletic.

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