Zalgiris Kaunas: Los lituanos quieren seguir siendo la revelación de la Euroliga

El conjunto lituano con Jasikevicius a la cabeza tratará de destronar a tres clásicos de la competición

Casi veinte años han pasado desde la última vez que el Zalgiris disputó una Final Four. Era la primera vez que llegaba y… la ganó. Se deshizo en semifinales de Olympiacos y en la final ganó al Kinder Bolonia (hoy Virtus). Un detalle: no era el favorito y ganó al vigente campeón ¿Una premonición?

Aquel equipo que ganó en 1999 no tenía ninguno de los jugadores míticos de Lituania, pero tenía buenos jugadores y era eso, un equipo. Sus estrellas eran dos americanos sin apenas pedigrí NBA: el base Tyus Edney (MVP de la temporada) y el alero Anthony Bowie. También estaban el conocido pívot checo Jiri Zidek (Real Madrid) y una buena relación de jugadores lituanos: Adomaitis, Stombergas, Maskoliunas o Zukauskas, todos ellos bronce en Sidney al año siguiente. Su problema, como ahora, es que estaba rodeado de poderosos que le llevaban cuanto de extraordinario generara. Y era mucho, sigue siendo mucho.

Beno Udrih ante la defensa de Pierre Jackson
Beno Udrih ante la defensa de Pierre Jackson / Foto: Euroliga

En esta temporada vuelve a colarse, inesperadamente, en la Final Four y lo hace por méritos propios después de deshacerse de un clásico de las últimas citas: el Olympiacos que tenía a favor el factor cancha pero que cedió ante la imaginación y el descaro de un equipo que podemos considerar de autor. Llega a Belgrado con una ventaja, es la Cenicienta, es el invitado inesperado que ha cumplido con creces su objetivo, lo que le convierte en aún más peligroso porque jugará sin presión.

¿Revolucionario?

El Zalgiris representa tradicionalmente los valores de la cantera. Es un equipo basado en su producción propia. Siempre ha sido un equipo clásico, con buenos jugadores en lo técnico y casi siempre dotados de un físico apto para este deporte. No deja de llamar la atención en un país con menos población que la Comunidad de Madrid. Este Zalgiris es un equipo descarado. Juega un baloncesto moderno, de rápidas transiciones, muy agresivo en defensa y en ataque buscando ganar ventajas desde la penetración para encontrar al jugador liberado.

Kevin Pangos trata de zafarse de la defensa de Campazzo
Kevin Pangos trata de zafarse de la defensa de Campazzo / Foto: Euroliga

Todos sus componentes son buenos tiradores, incluso los “grandes”. Es el que mejores números ofrece desde el arco (42% largo) y con una facilidad anotadora sorprendente. Es un equipo capaz de proponer partidos a noventa puntos a cualquiera y ganarlos. Si entra en racha es un volcán en erupción, no se arruga; es, salvando las distancias, un símil europeo de los Celtics en cuanto a descaro ofensivo, variedad de recursos y ausencia total de miedo. Habrá que ver si en un partido a vida o muerte no le tiembla el pulso a nadie como ha ocurrido en los playoffs de cuartos.

La fuerza del grupo

Quizá la estrella del equipo sea, recuerden la historia, un base americano, no muy grande: Kevin Pangos, talento en crecimiento. Su paso por Gran Canaria le dio a conocer en Europa y el Zalgiris le entregó la dirección del grupo pese a su juventud. Sus números son para tener en cuenta: casi 13 puntos por partido, 6 asistencias y letal desde el perímetro (47% en triples). Además, ha sintonizado con su entrenador hasta el extremo de ser una extensión suya en la pista. Jasikevicius le ha dado confianza y el canadiense ha explotado. Enchufado es indefendible, quizá le falta algo de reposo y experiencia pero a un partido es un jugador que puede ser determinante.

Los jugadores celebran la victoria frente a Olympiacos
Los jugadores celebran la victoria frente a Olympiacos / Foto: Euroliga

Pero el Zalgiris no es sólo Pangos. A su lado se han agrupado buenos jugadores. Pocas (o ninguna) estrellas porque en Lituania no “hay plata” para fichar primeros espadas, aunque todos sean capaces de aportar algo al grupo. Jankunas (11 puntos y 5 rebotes), el veterano, pone el oficio, la pausa, es el referente. Con él, un grupo compacto, interesante, jugadores al servicio de la idea de su entrenador: Davies, Micic, Ulanovas, White, Toupane, Udrih o Kavaliauskas. Jugadores con roles definidos, piezas del engranaje de una máquina casi perfecta. Con otra particularidad, cualquiera de ellos te puede hacer un destrozo si tiene el día. Por ejemplo, Ulanovas: 27 puntos y 9 rebotes en el último partido de playoffs.

El futuro: Jasikevicius

El entrenador lituano ha demostrado el porqué del interés de media Europa por él. Sin estrellas de la talla de Llull, De Colo, Wanamaker o Spanoulis, ha armado un grupo magnífico. Con un destructor ha sido capaz de pelear con cruceros y con portaaviones para plantarse en una Final Four con una de las plantillas más “normalitas” de la competición. Su “truco” además de trabajo a destajo, algo relativamente fácil de conseguir en la Europa del Este, es dar confianza y tener soluciones para cada problema del juego.

Sarunas Jasikevicius celebra el paso a la Final Four
Sarunas Jasikevicius celebra el paso a la Final Four / Foto: Euroliga

Se dice muy fácil. Hacer que un equipo repita de memoria los conceptos demuestra mucha capacidad en todas las facetas directivas. Quizá sea precipitado considerarle el nuevo Obradovic, pero los paralelismos no pueden obviarse ¿Se acuerdan del Partizan de Belgrado 1992? ¿Del Joventut campeón de Europa? ¿Y de su entrenador? Obradovic en ambos casos y sin llegar a los 40 años. Bastante más joven que Jasikevicius (42) pero con una trayectoria pareja en aquel entonces.

Ha sabido asimilar en tiempo récord el tránsito de la pista al banco. En 2014 como ayudante y desde 2016 como entrenador jefe, ha ido formándose, creciendo en un ambiente conocido, donde puede ejercer su tremenda influencia y donde imponer su personalidad. Demostró este verano que su decisión de quedarse fue inteligente. El Barcelona suspiró por él e incluso le ofreció el oro y el moro, declinó la oferta y ahora entendemos por qué. Quería completar un proyecto colectivo y crecer en lo personal. Nadie duda que el año que viene será objeto de deseo de media (o toda) la Euroliga.

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