Sainz y Alonso: la maldición de Bahréin

Los pilotos españoles no pudieron acabar la tercera carrera de la temporada disputada en el circuito de Sakhir, un circuito pésimo para el madrileño e infernal para el asturiano por su motor.

Alonso retirándose en Bahréin / F1

Un mal gran premio de Bahréin, el que han tenido los dos españoles, Carlos Sainz y Fernando Alonso, que llevó a ambos a abandonar y no poder terminar la carrera.

Antes del Gran Premio, Sainz ya se mostraba dispuesto a conseguir un buen resultado para acabar con la maldición de Bahréin. Y es que, el piloto madrileño, no había conseguido terminar la carrera en ninguna de sus dos participaciones anteriores (2015 y 2016).

Con ese lastre y estadística negativa, afrontaba el tercer gran premio de la temporada. Su objetivo era meter al Toro Rosso en el top 10 y, por tanto, poder puntuar por fin en el circuito de Sakhir.

2015 fue un problema con la energía motriz. 2016 un accidente con Sergio Pérez en la primera vuelta de carrera. Y 2017 iba a ser un incidente con el piloto canadiense Lance Stroll, lo que iba a hacerle abandonar, en este caso, en la decimotercera vuelta de carrera. Este accidente provocó una salida del Safety Car a la pista.

Además, una posterior sanción a Sainz de tres posiciones en parrilla para el próximo GP de Rusia, que deberá cumplir sobre las posiciones que clasifique. Duro varapalo para el madrileño que ya empezará mermado en dicho gran premio tras ser considerado culpable del accidente por la FIA.

Cabe destacar de Carlos, que llevaba una buena estrategia tras tener que salir demasiado atrás en la parrilla de salida e intentó salir al ataque. Remontó hasta 5 posiciones en las primeras vueltas. Así, fue el piloto que más posiciones había conseguido ganar antes del abandono. Un abandono que deja mal sabor de boca pero con ilusión por cómo el Toro Rosso este año se muestra algo más competitivo.

Un abandono más en Bahréin con las cosas cada vez peor

Por su parte, a Alonso no le iban a ir mejor las cosas. De nuevo Mclaren no pudo terminar con ninguno de sus coches en Bahréin y ya suma tres abandonos consecutivos. Sólo Vandoorme ha conseguido terminar una carrera de las disputadas, no siendo así ayer cuando no pudo ni enfilar la parrilla de salida.

Parecía que Alonso no iba mal del todo y el Mclaren-Honda iba a cruzar al menos la línea de meta, aunque muy lejos de la zona de puntos, cuando en la vuelta 55, a tres para el final, un problema de fiabilidad obligaba al asturiano a reducir la marcha y entrar en el box para finalmente abandonar la carrera.

No sin antes haber ofrecido un gran espectáculo de conducción en una buena batalla por la 12ª posición con el piloto ruso de Toro Rosso, Daniil Kvyat y el piloto británico de Renault, Jolyon Palmer.

Pudimos oír al asturiano quejándose continuamente por la radio de que no había competido nunca con tan poca potencia en su vida. Sólo había que ver cómo le adelantaban con extrema facilidad pilotos en las rectas, pese a su gran trabajo en curvas.

Todo ello, unido al nuevo motor tras romper el anterior en la sesión de clasificación y usar uno nuevo que no pudieron calibrar correctamente y que redujo aún más caballos de la escasa potencia del Honda. No obstante, con estas batallas seguro que Fernando pudo divertirse al menos en la pista.

Grave problema al que tiene que enfrentarse el asturiano, en una temporada más de falta de fiabilidad del motor Honda y tensión entre escudería y motorista, que le han llevado a la elección de correr las 500 millas de Indianápolis en lugar del GP de Mónaco dada la coincidencia temporal de ambas competiciones.

En F1 le sustituirá Jenson Button. Habrá que ver si consiguen dar con la tecla a un coche nada competitivo. Sin duda, Fernando Alonso intentará exprimir toda la potencia que pueda.

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