París-Roubaix 2017: Monumento a Van Avermaet en el adiós de Boonen

El ciclista belga del BMC Greg Van Avermaet logró su primer monumento conquistando la París-Roubaix en el sprint ante Zdenek Stybar y Sebastian Langeveld. La 115ª edición del 'Infierno del Norte' significó la retirada de Tom Boonen, cuatro veces campeón de la clásica de las clásicas.

Greg Van Avermaet cruzando la meta del velódromo de Roubaix por delante de Stybar y Langeveld | Twitter París Roubaix

Se acabó. El último gran mito del pavés, el rey de las piedras, dice adiós. Cada vez que en Compiègne no aparezca su intimidatoria presencia, miraremos atrás con anhelo y nostalgia. Sus pedaladas seguirán retumbando en cada adoquín de Arenberg junto al latido nervioso de nuestros corazones. Su nombre, escrito con letras de oro sobre esas piedras, perdurará con la huella de sus ruedas. Y lloraremos. Lloraremos recordando al héroe que no necesitaba un plan para ganar. Simplemente, un par de huevos. Porque Boonen no volverá a bajar al Infierno para conquistar la gloria. Desde el 9 de abril de 2017 hasta el fin de los días, el cielo de los dioses será el lugar donde evocarlo.

La despedida de Tommeke opacaba la 115ª edición de la París-Roubaix. El torpedo de Mol, de 36 años, tomaba la salida de la legendaria clásica por última vez en su carrera. Era su última competición como profesional, y no esperaba defraudar. La última gesta le convertiría en el pentacampeón del monumento ciclista más importante, desempatando en la cima con su compatriota Roger De Vlaeminck. Era correr contra la historia. Era convertir al mito en la mayor leyenda. Pero en ‘El Infierno del Norte’ todos quieren ser protagonistas.

Desde el inicio, los movimientos en el pelotón fueron constantes. Tras varios intentos, Yannick Martinez, Jelle Wallays y Mickaël Delage fueron los primeros en coger una ligera renta. El francés del Delko Marseille Provence KTM se descolgó, dejando su lugar en la cabeza Stijn Vandenbergh. Entre medias, el español Iván García Cortina (Bahrain) se mostraba como uno de los corredores más combativos de la jornada. El asturiano es, sin duda, la gran esperanza del ciclismo nacional para suceder al gran Juan Antonio Flecha. Cerca de Arenberg, varios favoritos empezaban a tener problemas. El primero fue Ian Stannard (Sky), que se iba al suelo en una caída sin mayores consecuencias. Peor fue la de Van Avermaet (BMC), que besó el asfalto a pocos kilómetros de Arenberg.

Sin un plan establecido, solo con un par de huevos. Eso debió leer Boonen en la inscripción que llevaba en su bicicleta cuando cayó su compatriota Greg. A 100 kilómetros del velódromo, el de Quick Step se lanzó a por todas y buscó romper el pelotón y dejar fuera de juego a Van Avermaet. No lo consiguió. En el Bosque de Arenberg, Peter Sagan (Bora) cogió las riendas del grupo seguido por Guido Trentin, pero su ataque no cuajó.

Al final del 19º tramo de pavés, Van Avermaet seguía sin contactar con el pelotón y en cabeza solo quedaban Wallays y Vandenbergh. Boonen no sería el único viejo rockero que aparecería en escena. Sylvain Chavanel (Direct Énergie) buscaba su momento y atacaba en busca de la fuga con éxito. El francés y Wallays conformarían la escapada durante varios kilómetros, a pesar de que el belga se chocara con unos aficionados a la salida de una curva.

Mientras tanto, Van Avermaet retornaba al grupo. Sofocaba el incendio el ciclista del BMC, aunque el calentón parecía que le costaría caro. Pero solo parecía. Boonen se cortaba y Sagan saltaba a 77 de meta formando un cuarteto en la cabeza junto a Jasper Stuyven, Maciej Bodnar y Daniel Oss. Cuando el eslovaco empezaba a abrir diferencias, un pinchazo le obligaba a cambiar de bicicleta y volver al grupo perseguidor de Boonen, Degenkolb, Van Avermaet y Kristoff. Poco le duraría la calma al campeón del mundo, que en el siguiente sector de pavés lo volvería a intentar. Esta vez, tanto Greipel como Degenkolb saltaban como posesos a su rueda. A partir de entonces, la carrera se estabilizó de manera relativa. Jasper Stuyven y Daniel Oss conformaban la cabeza de carrera, mientras los favoritos perseguían por detrás.

Las hostilidades retornaron en Mons-en-Pévèle. El tramo de cinco estrellas a 46 kilómetros de meta sirvió para que Peter Sagan acelerara junto a John Degenkolb y Zdenek Stybar y buscara la debilidad de Tom Boonen. A pesar de unos instantes de duda, el tetracampeón en Roubaix lograba resistir las acometidas del maillot arco-iris. Por delante, Stuyven y Oss eran neutralizados a 40 de meta. Justo en ese momento, el italiano volvía a saltar y se marchaba en solitario con unos segundos de ventaja. Sagan espoleaba a los favoritos, pero a 32 kilómetros de meta se marchaba al suelo durante su ataque. Una caída letal para sus opciones, que quedaban dilapidadas en el asfalto. Una vez más, a ‘Peto’ le tocaba morder el polvo. En esta ocasión, fue literal.

Con Sagan fuera de juego junto al grupo de Tom Boonen, la victoria se quedaba en el grupo de delante. Daniel Oss cedía en la cabeza para ayudar a Van Avermaet y eliminar al campeón mundial de forma definitiva. Junto a ellos dos iban Stybar, Roelandts, Langeveld, Moscon y Stuyven. El holandés de Cannondale apretaba en Camphin-en-Pévèle, eliminando a Daniel Oss de la pelea. Pero el gran ataque llegaría en el legendario Carrefour de l’Arbre, donde solo Stybar y Langeveld tuvieron piernas para seguir el arreón de Van Avermaet. Por detrás, Boonen y Degenkolb lo intentaban a la desesperada sin que Sagan pudiera responder. Una nueva avería mecánica apartaba al eslovaco de sus últimas esperanzas.

Tras el paso por Carrefour de l’Arbre, todo quedaba en manos de los tres de delante. Ni Stybar ni Langeveld entraban al relevo, conscientes de que la presión recaía en los hombros del belga. No le importó al bueno de Greg, que tiró con todo hasta el final y tuvo piernas para aguantar los arreones finales de sus compañeros de fuga. Así, los tres entraron juntos al velódromo prácticamente parados hasta la última vuelta.

La extrema vigilancia de los tres de cabeza permitió que Moscon y Stuyven llegaran por detrás. Tomó la iniciativa Stybar, que dejó a Van Avermaet encerrado en la última curva. A pesar de ello, el campeón de la Omloop Het Nieuwsblad, E3 Harelbeke y Gante-Wevelgem tiró de clase para remontar el sprint y adjudicarse el primer monumento de su carrera. Tras él entraban Stybar y Langeveld. Muy por detrás, llegaba Tom Boonen. En el podio, el adoquín más preciado del ciclismo era para un monumental Van Avermaet. Los focos, sin embargo, no apuntaban a él. Era el adiós del más grande. Todo el velódromo en pie. Se acaba una era. Hasta siempre, Tommeke.

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