La guerra de Peter Sagan en 2017

Los malos resultados en 2017 han despertado las dudas en Peter Sagan. El eslovaco, que explotó contra Terpstra en la Gante-Wevelgem, llega al Tour de Flandes con la necesidad imperial de revalidar su título de 2016

Peter Sagan festejando uno de sus triunfos en 2017 | Foto: Eurosport

Gante-Wevelgem, 27 de octubre de 2016. Últimos 3 kilómetros. Peter Sagan y Niki Terpstra tratan de dar caza a Greg Van Avermaet y Jans Keukeleire. El eslovaco, harto de que el holandés no entre al relevo, se aparta y deja de tirar. Van Avermaet se lleva la victoria por delante de su compañero de fuga. Sagan sprinta en el terceto perseguidor y completa el podio. Minutos después, el campeón del mundo abrió la caja de Pandora y soltó toda su rabia. “No sé qué quería hacer Terpstra. Atacó para ir en la escapada pero luego no quería trabajar. Es un ejemplo de cómo puedes perder contra mí. Yo no puedo trabajar para todos y que luego me rematen al sprint. Yo decidí hoy quién puede ganar”.

En apenas medio minuto, Sagan destapó toda su furia contra el corredor del Quick Step. Un arrebato de sinceridad y soberbia que exhibió lo mejor y lo peor del ciclista del Bora. Siempre en el ojo del huracán, su capacidad para atraer todos los focos es inherente a él. Sobre el asfalto, su talento es innegable. No hay aficionado al ciclismo que no tenga palabras de elogio hacia el arco-iris. Y el bueno de Peter se hace querer. Da igual lo que haga. Sagan enamora. Exhibiciones como las del Poggio en la pasada Milán-San Remo perdurarán por siempre en la retina de los espectadores. Pocos recordarán que Kwiatkowski le arrebató la victoria al final. “Lo importante es dar espectáculo”, afirma ‘Peto’. Y en ese eterno debate entre el fin y la forma, el pensamiento de Sagan honra al ciclismo. Lo dignifica. Lo magnifica.

Dos triunfos en 2017 para Peter Sagan

Sin embargo, los triunfos del eslovaco en este 2017 se reducen a dos etapas de la Tirreno-Adriático y la Kuurne-Bruselas-Kuurne. Por el camino, dos segundos puestos en Omloop Het Nieuwsblad y Milán-San Remo y un 3º en Gante-Wevelgem. Resultados muy pobres para uno de los mejores deportistas del momento. Y eso, en la mente de un corredor como Peter Sagan, pesa. Pesa mucho. La extendida y quizás injusta fama de segundón del bicampeón mundial sigue latente en el seno de ‘Peto’. Y en Wevelgem explotó. No es para menos. Las clásicas de abril están a la vuelta de la esquina y Flandes es la primera parada.

En Antwerpen, el campeón de la pasada edición volverá a partir como máximo favorito. A su lado, ciclistas de la talla de Degenkolb, Kristoff, Lars Boom, Van Avermaet o el tricampeón Tom Boonen. Esta vez, Sagan no puede permitirse más derrotas. Con o sin espectáculo, el arco-iris está obligado a ganar. No valdrán las excusas. Es su guerra contra todo y contra todos. Y lo más importante: contra sí mismo.

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